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Sam McCuish (Reino Unido)
Capítulo Dos: Decisión sobre el
tratamiento y encuentro con el especialista
Mi marido y yo nos casamos en setiembre de 2000 y una pequeña parte
de mí todavía soñaba con quedar embarazada de manera natural;
después de todo, no es algo inaudito. Mi marido ha sabido de mi
afección y lo que esto ha significado para mí desde el primer día;
yo me sentí obligada a decirle y él fue fantástico, él decía que me
amaba a mí, y no a un hijo que no teníamos. Sin embargo, encontré
que era muy difícil hablar con él el tema de tener un bebé. Cada
vez que yo le preguntaba si quería que tuviéramos un bebé, él
siempre evitaba la conversación o decía, “vamos a ver qué pasa”. Yo
sabía entonces, como sé ahora, que él sólo trataba de protegerme y
que no quería que yo me sintiera presionada si nuestro destino era
que nunca íbamos a lograrlo. Sin embargo, él sugirió que consultara
con un médico privado sobre mi endometriosis, ya que estaba peor
que nunca, y era el tercer mes que me faltaba el período.
Mi médico general me derivó y conocí a nuestroespecialista en 2001,
cuando yo tenía 26 años de edad. Hablamos de mis antecedentes, y
fue como si me leyera la mente, lo cual era simplemente por el
hecho de que conocido muchas otras mujeres en mi misma situación.
Abiertamente me preguntó si yo quería crear una familia, y esta era
realmente la razón por la que yo estaba allí. Me hizo un examen
físico y en la presentación inicial las cosas no parecían estar
demasiado mal, por lo que decidimos considerar nuestras opciones
después de hacer una serie de análisis. Me haría las pruebas
estándar para verificar si estaba ovulando (pico de LH) y, de ser
así, era posible que consideraran algo de clomid y ver luego qué
pasaba. Mi marido se tendría que hacer un análisis de semen. Yo
estaba muy nerviosa pensando en mi vuelta a casa, ya que en primer
lugar le tendría que decir lo que habíamos decidido sin que él
siquiera estuviera ahí, y en segundo lugar, ¡le tendría que dar su
tubo de plástico! Como siempre, él lo tomó maravillosamente bien, y
nos reímos, y yo lloré, toda la noche. Por fin iba a suceder, yo
iba a tener verdaderas esperanzas de tener mi bebé.
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