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Experiencias

  Anna & Pete (Australia)
  Peter & Deirdre Hudson (Reino Unido)
  Sam McCuish (Reino Unido)
  1. Diagnóstico
  2. Decisión sobre el tratamiento y encuentro con el especialista
  3. Nuestro tratamiento
  4. Los altibajos del tratamiento de fertilidad
  5. Estamos esperando un bebé
  Chantal & Philippe (Suiza)
  Myriam (Suiza)
  Nikki & Steve (Australia)


Sam McCuish (Reino Unido)

Capítulo Uno: Diagnóstico

Tuve mi primera menstruación a los 16 años, y desde el primer día, mis reglas fueron dolorosas e irregulares. Pensé que esto era normal y conviví con el problema. Hacia los 18 años, las cosas habían empeorado mucho; el dolor que sentía justo antes de la menstruación, y los primeros cuatro días me dejaban débil. Tampoco tenía ni idea de cuándo me vendría el período, y eso me hacía la vida difícil. A pesar de ser joven en aquella época, ya estaba preocupada por mis perspectivas de tener hijos, algo que para mí era más importante que ninguna otra cosa que pudiera imaginar. Como estudiante de biología, sabía demasiado bien que era improbable que alguien pudiera concebir con el tipo de ciclos menstruales que yo tenía. O eran demasiado frecuentes, o me faltaban.

Consulté con mi médico, que era muy atento y comprensivo, y quien inmediatamente me derivó a ver un ginecólogo especialista. Mi experiencia con el ginecólogo no fue particularmente positiva. Por el examen físico y la presentación clínica me diagnosticaron una endometriosis leve y recibí tratamiento médico tras la primera visita. Las cosas no mejoraron y la cirugía láser fue mi siguiente opción. A medida que las cosas avanzaban, recibí cinco años de tratamiento con láser (cuatro en total) y tratamiento hormonal, para controlar lo que se descubrió entonces que era una endometriosis moderada con ovarios poliquísticos. A los 18 años es sumamente difícil comunicar verbalmente las preocupaciones que uno tiene sobre la fertilidad y ser tomado en serio por los profesionales médicos. Sin embargo, como yo era bien consciente de que la afección estaba relacionada, aunque de manera inexplicada, con la infertilidad, yo estaba preparada para lo que me podía deparar el futuro y, aunque esto me había provocado algunas veces una gran tensión emocional, también me permitía ser consciente de lo que iba a pasar en los años venideros.


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Ultima actualización:14/05/2008
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