 |
 |
 |

 Inquietudes
 Tratamiento
 Embarazo
 Experiencias

Experiencias

|
 |


Nikki & Steve (Australia)
Capítulo Cuatro: ¿Qué estaba
esperando?
No puedo creer que nos llevó cinco años probar con la FIV. Fue la
época más emocionante de nuestras vidas. Probablemente teníamos un
exceso de confianza, pero después de muchas oraciones me sentí
tranquilizada de que todo estaba bien y que iba a funcionar. ¿Qué
puedo decir? ¡Funcionó!
Al consultar mis cartas con mi hermana veo que los medicamentos no
eran tan divertidos. Me venían dolores de cabeza bastante
importantes, me sentía hinchada y extenuada. No recuerdo estar
excesivamente susceptible en esa época, pero Steve tal vez les
podría dar una versión diferente. Pero a decir verdad, nada
importaba realmente. ¡Estábamos tan contentos! Era como la mejor
lección de ciencias que hubiéramos tenido jamás. Súbitamente
sabíamos más sobre cómo se hace un bebé que lo que jamás habíamos
pensado saber. Estábamos absorbiendo como esponjas toda esa
información y era realmente fascinante. Mirábamos cómo mis
folículos se hacían más numerosos y crecían de tamaño en las
ecografías día por medio. Le mostrábamos nuestro kit de
medicamentos a cualquiera que estuviera interesado en verlo y
explicábamos cómo teníamos que mezclar un poco de esto con un poco
de aquello. Teníamos jeringas de extracción y todo un jueguito de
química (ahora cambiaron los medicamentos, para que resulten más
fáciles y cómodos de usar). Podría sonar raro, pero era como que
las inyecciones nos daban algo que hacer, una manera de participar
haciendo el bebé, porque no estábamos contribuyendo de la manera
convencional.
Era increíble ver como obtenían los óvulos. Yo estaba
un poco en otro planeta porque me habían dado petidina, y es
posible que le haya dicho al médico que lo amaba (un bochorno).
Dicen que tal vez me resulte difícil recordar por la medicación,
pero no dejábamos de hablar de eso y de alguna manera retuve las
mejores partes. Y luego, lo mejor de todo fue ver a nuestro pequeño
Billy, cuando era tan solo un blastocisto de cinco días, antes de
que lo pusieran en mi útero. ¡Eso es algo que uno se pierde si
concibe naturalmente!
|
|
 |
 |
 |