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Anna & Pete (Australia)
Capítulo Cinco: ¡Dos líneas
azules!
El primer ciclo de FIV no funcionó. Yo había esperado una
decepción, pero quedé desecha. Teníamos que empezar de nuevo. El
segundo ciclo fue tan malo como el primero, los cambios drásticos
de humor, la depresión, la esperanza, mi pesimismo, el
eterno optimismo de mi marido, las inyecciones, etc. Y empecé otra
vez.
Nos aconsejaron que no nos hiciéramos pruebas de embarazo“caseras”
por la probabilidad de falsos positivos. No estoy segura por qué me
hice el test; en este ciclo me sentía igual que en el anterior.
Había encontrado algunos tests de embarazo que me habían sobrado de
antes de la FIV. Esperé a Pete (en mi interior oía las voces de las
enfermeras diciendo que las pruebas de embarazo que se hacen en
casa podían dar falsos positivos). Me hice la prueba.
Miramos en silencio cómo pasaba la primera ola de colorante por la
ventanita– una línea azul. Pasó la segunda ola de colorante rápido
por la ventanita. Nada. No esperamos. Había una segunda línea
realmente muy, muy clarita. ¿Podíamos ver la segunda línea, o
estábamos tan desesperados por verla que veíamos algo que en
realidad no existía? Buscamos mejor luz para escudriñar. Ahí había
algo. Nos quedamos extasiados, sin poder hablar. Ambos sabíamos que
era posible que hubiera un falso positivo, pero por esa noche,
hicimos como que no sabíamos. Nos queríamos sentir normales. ¡Por
esa noche, teníamos dos líneas azules!
Al día siguiente, un análisis de sangre nos confirmó que
esperábamos un bebé.
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