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Hormonas masculinas
El desarrollo de espermatozoides normales,
maduros es la clave de la fertilidad masculina. La producción de
espermatozoides es regulada fundamentalmente por dos
hormonas:
- FSH: es responsable de
estimular la producción de espermatozoides en los
testículos
- LH: estimula la producción
de testosterona, la hormona que ayuda a mantener las
características sexuales masculinas
Bajo la influencia de la testosterona y otras
hormonas, las células espermáticas inmaduras se desarrollan pasando
por varias etapas y eventualmente se transforman en células
espermáticas maduras, llamadas espermatozoides. Los espermatozoides
pasan luego por el epidídimo, donde, después de 18 a 24 horas,
ganan motilidad, o movimiento. Finalmente, los espermatozoides
maduros pasan a través de los vasos deferentes y son almacenados en
las vesículas seminales hasta la eyaculación. El proceso completo
lleva alrededor de 72 días.
Cuando un hombre eyacula (o expele el líquido de su pene), los
espermatozoides de las vesículas seminales se combinan con un
líquido espeso proveniente de la próstata y otras glándulas para
crear el semen. Este líquido puede ser depositado en la vagina de
la mujer, donde viaja a través del cérvix y útero para fertilizar
un óvulo.
Los hombres producen espermatozoides a partir de las células
germinales dentro de los testículos a lo largo de la vida adulta.
La producción es controlada por diversas hormonas, incluyendo FSH y
LH (ver ilustraciones 2). La LH estimula a las células de Leydig
especializadas en los testículos para secretar la hormona masculina
testosterona. La FSH, en conjunción con testosterona, estimula a
los túbulos seminíferos en los testículos para producir
espermatozoides maduros (ver ilustración 3). Todo el proceso
completo de producción de espermatozoides (espermatogénesis) lleva
alrededor de 72 días.

Los espermatozoides son células altamente especializadas, que
comprenden dos partes esenciales: la cabeza, formada por el
acrosoma, y la cola, que permite el movimiento. El acrosoma rodea
el núcleo, donde se almacena la información genética (ver
ilustración 5).
La producción de espermatozoides, sin embargo, es un proceso
ineficiente y vulnerable, y para la producción diaria de varios
cientos de millones de espermatozoides maduros, más de ocho veces
el número de células germinales requeridas. Además, sólo una
fracción de los espermatozoides producidos tendrá potencial
fertilizante.
Los espermatozoides pueden vivir en el tracto genital hasta 48
horas o inclusive más tiempo. La mayoría de los espermatozoides
móviles avanza a través del útero y las trompas de Falopio, donde
ocurre la fertilización. Solamente varios cientos de
espermatozoides lograrán llegar al óvulo (ovocito). Después de la
fusión de un espermatozoide dentro del óvulo, comienza la división
celular. Seis o siete días después de la ovulación, el embrión se
implanta en el útero (ver ilustración 4)

La fertilización depende de una gama tan compleja de mecanismos que
es sorprendente que alguna vez tenga éxito. Sin embargo, las fallas
en la fertilización pueden no siempre ser debidas a una falla en la
interacción entre el óvulo y el espermatozoide. Los problemas
pueden ocurrir mucho antes de esto.
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