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Hormonas femeninas
La principal característica de los años
reproductivos de una mujer es su ciclo menstrual. Este proceso, en
el que un óvulo (ovocito) madura y es liberado todos los meses,
listo para la fertilización, es controlado por un sistema elaborado
que involucra las hormonas gonadotrópicas.
El ciclo menstrual mensual de la mujer ocurre en tres
fases:
- Fase folicular: Días 1
a 13.
- Fase ovulatoria:
Alrededor del día 14.
- Fase lútea: Días 15 a
28.
El ciclo es controlado por las siguientes
hormonas:
- Hormona folículo estimulante
(FSH)
- Hormona luteinizante (LH)
- Estrógeno
- Progesterona
El día uno del ciclo menstrual está marcado por
el primer día del sangrado menstrual. La primera fase del ciclo es
denominada fase folicular y dura aproximadamente 14 días. La
segunda fase, después de que ha tenido lugar la ovulación, es
llamada la fase lútea (1).
El número de óvulos que puede producir una mujer en su vida está
determinado antes de su nacimiento. Durante su vida embrionaria, se
producen millones de células germinales especiales en los ovarios.
Muchos de ellos degeneran y el resto está listo para desarrollarse
hasta llegar a ser óvulos maduros cuando llegue el momento.
Tres meses antes
de la ovulación, se reclutan hasta 300 óvulos para crecimiento y
desarrollo. Cada uno de los óvulos está contenido dentro de un saco
lleno de líquido o ‘folículo' que lo rodea y lo nutre durante el
desarrollo (5). Alrededor de dos semanas antes de la ovulación,
aumenta la secreción de FSH (3), estimulando el crecimiento y
desarrollo de los folículos. Los folículos en crecimiento secretan
cantidades crecientes de estrógeno (4), el cual hace que se engrose
el recubrimiento del útero (o endometrio) (6), y promueve cambios
en el mucus cervical, que posibilitan la óptima penetración del
espermatozoide.
Bajo la influencia de la FSH, crece un folículo ‘dominante' y
madura más rápido que los otros que han degenerado (5). Alrededor
de 32 horas antes de la ovulación, la secreción de estrógeno hace
un pico, provocando una elevación de la producción de LH (3,4).
Esto desencadena la liberación del óvulo maduro del folículo
dominante (5). Lo que queda del folículo se transforma
posteriormente en el cuerpo lúteo, el cual secreta progesterona
para preparar el endometrio para la implantación (5). La
temperatura corporal se eleva debido a la progesterona (2).
Si el óvulo no es fertilizado por un espermatozoide dentro de las
72 horas de su liberación del folículo, el cuerpo lúteo de última
degenera y ocurre la menstruación (5). Sin embargo, si la
fertilización ocurre y el embrión resultante continúa con su
desarrollo, se produce hCG. Esto hace que el cuerpo lúteo secrete
las dos hormonas, estrógeno y progesterona, para asegurar
condiciones favorables para la implantación del óvulo fertilizado.
De hecho, la presencia de hCG en el suero o la orina es el primer
indicador de un embarazo temprano.
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