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Trompas de Falopio

Las trompas de Falopio son estructuras delicadas de un grosor similar al del grafo de un lápiz. Es por esa razón que es fácil que se bloqueen. El bloqueo puede surgir como resultado de cicatrización debida a infección o a cirugía abdominal previa, o a causa de adherencias fibrosas, que pueden distorsionar las trompas o reducir su movilidad haciendo que se adhieran a otros tejidos adyacentes.

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) debida a microorganismos de transmisión sexual como el gonococo, chlamydia u otros patógenos, es la principal causa de infertilidad tubárica. Además, la EIP se asocia con un aumento de 2 a 8 veces el riesgo de embarazo ectópico subsiguiente. Los estudios de seguimiento de la fertilidad de las mujeres con EIP documentada por laparoscopía (procedimiento en el cual el médico ve el útero, las trompas de Falopio y la cavidad pélvica directamente) han demostrado que para cada episodio de infección, hay un riesgo de por lo menos 10% de presentar infertilidad tubárica posteriormente, independientemente del tipo de microorganismo que provoque la infección. El efecto parece ser aditivo, por lo que el riesgo de infertilidad tubárica se duplica después de un segundo episodio de EIP.


Comparación de una trompa de Falopio normal y una inflamada



Si bien la gonorrea sigue siendo la causa más común de EIP, las infecciones por chlamydia están haciéndose cada vez más frecuentes y son actualmente la segunda causa de infertilidad tubárica en frecuencia. Tres de cada cuatro mujeres con infertilidad tubárica son seropositivas para chlamydia, comparado con 1 de cada 4 mujeres fértiles. La exposición repetida al microorganismo produce alteraciones de la mucosa tubárica, adherencias intratubáricas y obstrucción distal. Es posible que las infecciones por Chlamydia se estén haciendo más comunes porque los microrganismos son resistentes a muchos de los medicamentos usados para tratar la gonorrea y por lo tanto están siendo ‘seleccionados’ debido a que se utilizan antibióticos inapropiados antes de hacer un diagnóstico bacteriano correcto.

El antecedente de salpingitis (inflamación de las trompas de Falopio) está asociado con el riesgo relativo más alto de infertilidad. Aproximadamente un tercio de las mujeres que consultan para evaluación de infertilidad presentan signos y síntomas indicadores de problemas debidos a anomalías uterinas o de las trompas de Falopio. Las trompas de Falopio dañadas o bloqueadas pueden reducir la fertilidad impidiendo que los espermatozoides alcancen al óvulo o impidiendo que el óvulo llegue al útero.

También puede aparecer una infertilidad tubárica después de un aborto séptico, infecciones tras el parto (sepsis puerperal), peritonitis o tras cirugía abdominal. La infertilidad provocada por algunos de estos factores es parcialmente prevenible; una apendicectomía no complicada no aumenta el riesgo de un bloqueo tubárico posterior, mientras que la ruptura del apéndice hace que dicho riesgo se multiplique por cinco.

Algunas veces la infertilidad tubárica puede ser tratada mediante cirugía, pero si eso no es posible, o si la cirugía fracasa, la FIV puede ser la solución. La cirugía tubárica es un procedimiento importante que requiere anestesia y a menudo lleva varias horas. En general la cirugía se hace con la ayuda de un microscopio. La cirugía es exitosa en alrededor del 45% de las pacientes cuando la obstrucción está en el extremo uterino de las trompas, pero sólo en 20-25% cuando la obstrucción está en extremo fimbriado de las trompas, más cerca de los ovarios. Después de la mayoría de las cirugías tubáricas, hay un aumento del riesgo de embarazo ectópico ulterior.

En un pequeño grupo de pacientes, aparece un factor uterino como causa de infertilidad. Dichos factores pueden incluir malformaciones congénitas, adherencias o la presencia de tumores benignos llamados leiomiomas. Un pequeño porcentaje de estas pacientes puede ser tratado con cirugía.


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Ultima actualización:14/05/2008
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